INTRODUCCIÓN
Juan Baeza Medina, director general de Correos desde finales de 1840 hasta julio de 1843, encargó (de ahí el nombre con que se conoce a esta marca) la confección de un nuevo fechador que mejorara la estampación "en el mayor blanco que presenten los sobres". El taller barcelonés de Juan Nicolás fue el encargado de fabricar un pedido inicial de 600 timbres de hierro, a un precio unitario de 100 reales.
El cuño inició su uso a partir de la Circular de 15 de mayo de 1842, estámpandose, generalmente, en rojo. Por Circular de 9 de agosto de 1842 se amplían las disposiciones vigentes sobre sellos de fechas.
La Circular de 2 de junio de 1844 da instrucciones diferenciando el color de las marcas en función de las carreras. Así, el amarillo se reservó para la de Francia por Irún, conocida como Carrera de la Mala. En la de Valencia y Cartagena se empleó el naranja; el Rojo bermellón en la de Andalucía; rojo ladrillo para la de Aragón y Cataluña; negro en la de Extremadura; verde en la de Castilla y Galicia. El correo de Madrid se reservó el azul. La diferenciación de las tintas duró poco más de un año, hasta que una Circular de 18 de agosto de 1845 señaló el color rojo como el único a emplear.
La Instrucción de 1 de julio de 1844, dirigida a los Inspectores de Postas y Correos, detalla la estructura de Principales y Subalternas que conforman el correo español. Posteriormente, Javier de Quinto, Director general de Correos, publica "Memoria razonada de la Administración de Correos desde 1843 hasta 1847" y en su Apéndice 1º relaciona las estafetas existentes, con incorporación de algunas que se crean en el periodo que abarca la citada Memoria, aunque sin especificar fecha concreta.
La marca está formada por dos circunferencias concéntricas de un diámetro exterior de 27-28 milímetros. En su interior, en tres líneas, se indica la fecha. En la parte superior identifica la localidad y, en la inferior, la demarcación postal, no siempre coincidente con la región o provincia. En el caso de coincidir localidad y demarcación, la primera se sustituía por tres estrellas de seis puntas (de ocho en los cuños reemplazados con posterioridad por rotura). En el centro, a ambos lados, aparece el número correspondiente a la demarcación. Conviene aclarar que la demarcación indicada por el fechador no coincidía ni con la división provincial ni con la estructura de Administraciones Principales. Por ejemplo, Antequera pertenecía a la de Andalucía Alta y Málaga a Andalucía Baja.

Mención especial merece Madrid, que, entre 1851 y 1854, sustituyó la demarcación por el año, figurando en el centro sólo el mes y el día.


Carta de Madrid a Buitrago de 20 de septiembre de 1853
Imagen obtenida del catálogo de Soler y Llach de febrero de 2004
En los primeros días de 1850, con la entrada en vigor de los sellos, se ordenó su uso como cancelador y, una vez creado el matasellos de araña a finales de febrero, se empleó acompañándolo, recuperando, así, su función de fechador. Una Real Orden de 16 de septiembre de 1853, ante el deterioro irreversible de los sellos de fechas, anuncia su reemplazo por otros de nueva factura que fueron distribuidos a mediados de 1854.

Uso como cancelador. Carta de Pamplona a Vitoria de 30 de enero de 1850 (error en los dígitos del día)
Imagen obtenida del catálogo de Galería Filatélica de Barcelona de noviembre de 2002

Uso como fechador. Carta de Castropol (Asturias) a Santiago de Compostela de 3 de marzo de 1850
Primera fecha conocida del uso de la araña en Asturias. Colección de Orlando Pérez (cucunin)